Ecumenical Water Network

La REDA es una iniciativa de iglesias y organizaciones cristianas que trabajan para conseguir el acceso de todos al agua

You are here: Home / Nuestra labor / Siete Semanas para el Agua / 2017 / Cristiandad, sacralidad y escasez de agua

Cristiandad, sacralidad y escasez de agua

En su reflexión, el Rev. Dr. Benebo Fubara Fubara-Manuel profundiza en la historia bíblica del Éxodo sobre la peregrinación de los israelitas por el desierto de Shur. Narra sus jornadas de viaje sin agua y, cuando por fin encuentran agua, el agua era amarga. El Rev. Fubara-Manuel hace referencia a la actual crisis mundial del agua a través de este pasaje.
Cristiandad, sacralidad y escasez de agua

Bedeno, Etiopía. © Håvard Bjelland/Kirkens Nødhjelp/ACT

Esta es la primera de las siete reflexiones que se han preparado para la campaña de Cuaresma "Siete semanas para el agua" 2017 de la Red Ecuménica del Agua (REDA) del Consejo Mundial de Iglesias (CMI).

El Rev. Dr. Benebo Fubara Fubara-Manuel es un ministro ordenado, teólogo y ecumenista de la Iglesia Presbiteriana de Nigeria. Actualmente, es rector de la facultad teológica presbiteriana Essien Ukpabio (Itu, Estado de Akwa Ibom, Nigeria) y presidente del Consejo Cristiano de Nigeria. Es miembro del proceso del Pacto por la justicia de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR). En su reflexión, profundiza en la historia bíblica del Éxodo sobre la peregrinación de los israelitas por el desierto de Shur. Narra sus jornadas de viaje sin agua y, cuando por fin encuentran agua, el agua era amarga. El Rev. Fubara-Manuel hace referencia a la actual crisis mundial del agua a través de este pasaje.

SEMANA 1

Cristiandad, sacralidad y escasez de agua

Reflexión bíblica sobre Éxodo 15:22-27

Introducción

Muchos son los que piensan hoy en día que hay formas de sufrimiento que no tienen sentido puesto que no encuentran justificación alguna para estas desgracias. Aunque sus preocupaciones son fundadas, se nos recuerda que hay sucesos en nuestras vidas a los que una vez no les encontramos sentido y que más tarde han cobrado significado para nosotros. Tal vez debamos interpretar de esta manera el sufrimiento que experimentaron los israelitas en el desierto de Shur. Anduvieron durante días sin agua y, cuando por fin encontraron agua, era amarga y no se podía beber. Entonces no sabían que Elim, un lugar con agua en buen estado, estaba a solo 7 millas (11 kilómetros) de allí. ¿Por qué Dios permitió que experimentasen este sufrimiento aparentemente innecesario? Nuestra peregrinación con los israelitas del Éxodo en este tiempo de Cuaresma. El pasaje bíblico 15:22-27 nos muestra cómo nosotros, como Iglesia cristiana, podemos aprender sobre la sacralidad y la escasez de agua desde el prisma de la providencia de Dios.

Reflexión sobre la historia de Mara

Con José, los hijos de Israel vivieron en Gosén, en una tierra muy fértil que se describe en Génesis 47:6 como "lo mejor de la tierra" y que, por consiguiente, probablemente sería una zona de Egipto muy bien irrigada. No obstante, a pesar de su buena situación, encontraban difícil ser un pueblo bajo la mano de capataces que no habían conocido a José. Dios les trajo a Moisés para sacarlos de Egipto después de más de 400 años. Y salieron de Egipto. Los egipcios les perseguían en su éxodo hacia el Mar Rojo, pero Dios les dio la victoria forjándoles un camino entre las aguas para que pudieran cruzar en seco hasta tierra firme. Cuando los egipcios les perseguían, Dios luchó del lado de los israelitas e hizo que los atacantes egipcios murieran en el mar, mientras que los israelitas lograban cruzar al otro lado.

Esta historia no debe interpretarse en el contexto actual con ningún tinte negativo hacia la nación de Egipto ni hacia cualquier otra nación bíblica; esas formas de interpretar la Biblia solo llevan al fundamentalismo. Sin embargo, es de destacar que todo el pasaje constituye una invitación para todo aquel que quiera escuchar la voz del Espíritu que se manifiesta a través de él.

Algunas traducciones del primer versículo de este pasaje sugieren que los israelitas eran reacios a avanzar en su camino. La versión inglesa estándar de la Biblia reza: "Moisés hizo que Israel se pusiera en camino..." Esto deja entrever una actitud de reticencia por parte de los israelitas, y se pueden imaginar sus posibles razones. El Mar Rojo les separó de sus enemigos y les trajo nuevas oportunidades. Para ellos, la travesía del Mar Rojo significó el fin de todo lo que estaba en contra suya: el mar se convirtió para ellos en fuente de liberación de todas sus resistencias. Sin embargo, también es posible que pensasen en la escasez de agua y se preguntasen si encontrarían agua después, ya que entrarían en un desierto. Por sus temores, intentaron poner fin prematuramente al viaje al que les había incitado el llamamiento divino. Pero Moisés logró persuadirlos y siguieron avanzando por el desierto, al que denominaron con confianza "Shur" (en arameo) o "Etham" (en hebreo), que significa fortaleza. Tal vez, tras el esfuerzo de Moisés para convencerles, pensaron con optimismo que no tendrían que enfrentarse a más problemas. Pasaban de las aguas del Mar Rojo al muro de las fortificaciones.

Pero Dios tenía una lección que enseñarles. En lugar de guiarles directamente hasta Elim, Dios les hizo pasar por Mara. Mara era un lugar en el que el agua era amarga. Probablemente, Dios necesitaba enseñarles que hay lugares en la vida que no son como el Mar Rojo, que acababan de experimentar, ni como Elim, el lugar al que iban a llegar, pero que, sin embargo, son lugares sagrados. Un lugar sagrado es aquel lugar en el que Dios está presente, en el que se encuentra con su pueblo y en el que, a pesar de los problemas existentes, pueden también experimentarse la gracia y la misericordia de Dios. Todos los lugares de la tierra de Dios son sagrados: "Del Señor son la tierra y su plenitud" (Salmos 24:1). Al atravesar Mara, los israelitas aprendieron que algunos de estos lugares sagrados son como Mara, y requieren un esfuerzo.

Mara representa aquellos lugares de la tierra en los que hay escasez de agua en buen estado, o en los que el agua está contaminada (esto lo experimentan alrededor de 2 000 millones de personas en el mundo, y una buena parte del continente africano), o en los que no hay acceso a instalaciones de saneamiento mejoradas (esto lo experimentan alrededor de 2 400 millones de personas en el mundo), y en los que la contaminación del agua existente requiere cooperación humana y presencia de Dios para su saneamiento. Todos los cristianos deben saber que estos lugares existen y que, con la providencia amorosa de Dios, podemos atravesar algunos de ellos para aprender a adquirir un mayor compromiso.

El árbol con el que se saneó el agua no se encontraba en otras tierras, sino en Mara. Para toda experiencia de aguas amargas en la vida, hay un árbol saneador cerca, en el mismo momento, lugar o experiencia difícil. Y necesitamos a Dios para encontrar ese árbol. Mara nos recuerda que, a pesar del Mar Rojo o de Elim en nuestras vidas, hay otros lugares sagrados en los que el pueblo santo lucha por cubrir necesidades básicas para la vida, como el agua. Al guiarlos a través de Mara, Dios apela a su memoria y a su compromiso creativo por medio de ese entorno exigente en el que se encuentran. Los esfuerzos humanos para hacer el agua accesible a todos deben considerarse desde la perspectiva de la obra de Dios a través de la humanidad, y desde este entendimiento de su sacralidad. Sin Dios, Moisés no habría encontrado el árbol que hizo que el agua amarga se volviera dulce. Necesitamos a Dios en todas las labores de nuestra misión. Jesús nos advirtió: "...separados de mí, ustedes nada pueden hacer" (Juan 15:5).

Los israelitas, en su búsqueda de agua, le echaron la culpa a Moisés, su líder. Aunque esta actitud es correcta en el sentido de que debemos presionar firmemente a nuestros gobiernos para que velen por que estén cubiertas las necesidades básicas para la vida, muchas veces nos desvía de nuestra responsabilidad para asegurarnos del acceso a agua en buen estado. Los gobiernos no pueden arreglar el mundo por sí solos, todos tenemos que contribuir con nuestros esfuerzos.

 

Preguntas para el debate

  1. ¿Qué destacaría como importante en la historia de Mara?
  2. ¿Cuáles son algunas de las experiencias de vida actuales que nos ocultan la realidad de los muchos "Maras" que nos rodean, especialmente el Mara del agua no potable y de la falta de saneamiento adecuado?
  3. ¿Qué primeros pasos sugeriría en su propio contexto relacionado con los esfuerzos para superar los "Maras" que nos presenta la vida?
  4. ¿Qué disciplina religiosa, práctica, científica o tecnológica sugeriría para su propia experiencia de los "Maras" en su contexto?
  5. ¿Cómo puede la Iglesia lograr la participación de la comunidad más amplia para garantizar que se afirma el carácter sagrado de todos los lugares, incluso si no tiene agua disponible, o es insuficiente, o no es agua en buen estado?

Conclusión

En muchas ocasiones, Dios permite que atravesemos experiencias que nos permiten comprender lo que otros están experimentando y nos recuerdan cuál es nuestro lugar y nuestro cometido en esta vida común. Esta puede ser una de las razones por la que los israelitas tuvieron que pasar por este trance en su camino a través de Mara. A pesar de que las Naciones Unidas ya reconocen el agua como un derecho humano, oremos para que Dios abra nuestros ojos para que miremos hacia aquellos lugares del mundo en los que el agua aún no se considera un derecho humano fundamental. “¡Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece!"

 

Nota: Las opiniones expresadas en esta reflexión bíblica no reflejan necesariamente las posiciones oficiales del CMI  y de la Red Ecuménica del Agua.