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Feminización de la pobreza del agua en el contexto de África

La autora de la segunda de las siete reflexiones de la campaña de Cuaresma: Siete semanas para el agua 2017 de la Red Ecuménica del Agua (REDA) del Consejo Mundial de Iglesias es la Dra. Agnes Abuom, Moderadora del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias.
Feminización de la pobreza del agua en el contexto de África

Dra. Agnes Abuom en el culto de apertura de “Siete semanas para el agua” en Addis Abeba (Etiopía) ©Ivars Kupcis/WCC

La autora de la segunda de las siete reflexiones de la campaña de Cuaresma: Siete semanas para el agua 2017 de la Red Ecuménica del Agua (REDA) del Consejo Mundial de Iglesias es la Dra. Agnes Abuom, Moderadora del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias.

La Dra. Abuom es la primera mujer y la primera africana en desempeñar este importante cargo. También es directora ejecutiva de la organización Research and Development Consultants - TAABCO, con sede en Nairobi (Kenia). En su reflexión, tratándose de la víspera del Día Internacional de la Mujer, y siendo ella misma una mujer africana, analiza la relación entre la pobreza, la escasez de agua y sus repercusiones para las mujeres. Su reflexión se encuadra también en el contexto actual en el que Kenia está sufriendo las consecuencias de una grave sequía que no hace más que empeorar la situación de la mujer en el país, dado que las mujeres son las principales responsables de ir a buscar el agua para sus familias en la mayoría de los casos.

 

SEMANA 2

Feminización de la pobreza del agua en el contexto de África: reflexión de una mujer africana

Dra. Agnes Abuom

 

Celebramos el Día Internacional de la Mujer en un momento de crisis mundial. Las sequías graves y la hambruna están devastando las vidas de millones de personas en África, especialmente en el Cuerno de África. Para las mujeres y los niños en particular, cada minuto de esta crisis es real y asolador. La escasez de agua está minando la salud y las vidas de hombres, mujeres y niños. Es la ley del más fuerte. No pueden cultivar; las muertes de cabezas de ganado, que son su principal medio de subsistencia, ascienden a miles; no pueden mantener una buena salud. Los niños no pueden seguir en la escuela, y los adultos no pueden seguir trabajando. Estas son las causas subyacentes de la crisis y la pobreza del agua.

 

El agua y la pobreza están íntimamente relacionadas. La escasez de agua potable y la pobreza son factores que se retroalimentan en el sentido de que la pobreza representa un obstáculo para el acceso al suministro regular de agua potable que, a su vez, es un elemento esencial para la reducción de la pobreza. La población de África constituye un once por ciento de la población mundial, y cuenta aproximadamente con un nueve por ciento de los recursos de agua dulce del mundo (Banco Mundial). Actualmente, el África subsahariana se enfrenta a diferentes desafíos relacionados con el agua que constituyen una amenaza para las vidas de las personas, especialmente de las mujeres y los niños. Con el cambio climático, la situación se está deteriorando. La infraestructura hídrica es muy deficiente, y la capacidad de gestión y desarrollo de los recursos hídricos se ve limitada a la hora de responder a las necesidades de una población en constante crecimiento Esta situación se ve agravada por el hecho de que África tiene la tasa de urbanización más alta del mundo. La carga que representa la pobreza del agua para las mujeres, especialmente en el contexto africano, es inmensa. Diana M. Pearce, una socióloga estadounidense, acuñó la expresión “feminización de la pobreza” en 1978. Esta expresión se ha convertido en una de las más utilizadas hoy en día para describir la crítica situación de la mujer en todo el mundo. La feminización de la pobreza del agua puede, por tanto, definirse como un fenómeno por el que las mujeres experimentan tasas de pobreza del agua elevadas en comparación con los hombres.

 

Con esta reflexión, pretendo dar una idea de la feminización de la pobreza del agua en África. En todo el continente, cientos de millones de mujeres pobres del medio rural y urbano están sufriendo las consecuencias nefastas de la crisis del agua. La pobreza del agua se manifiesta de distintas maneras, como puede ser que no haya suficiente agua disponible, dificultades de acceso a agua potable y servicios mínimos de saneamiento, pérdida de tiempo para ir a buscar agua, o el riesgo de enfermedades infecciosas relacionadas con el agua y las muertes que de ellas resultan.

Yo crecí en una zona rural de la región oeste de Kenia en la que no había tomas de agua habilitadas. Para nuestro consumo doméstico, teníamos que ir a buscar agua al río más cercano todos los días, transportando un balde en nuestras cabezas. Por las tardes, solíamos llevar a las cabezas de ganado de mi padre a beber agua a ese mismo río. Durante mis años de enseñanza secundaria y universitaria, estuve viviendo en la ciudad, que contaba con sistemas de canalización de agua, y el agua era abundante y accesible. Nos podíamos bañar tantas veces como quisiéramos, así como lavar nuestra ropa o nadar. Durante los años que estudié en Suecia, había agua en todas partes: en las cañerías (fría y caliente), en las piscinas, en los ríos y en los lagos, y en el mar.

 

Durante los últimos cuarenta años, en los que he trabajado para la Iglesia y como consultora para el desarrollo, he vivido experiencias junto con mujeres de distintos lugares de África.  Hemos trabajado con mujeres de las áreas rurales, que constituyen la mayoría de la población de África, en todos los rincones Kenia, en países del África Oriental, en Etiopía, en Sudán del Sur, en el Congo y en el sur de África. En estas áreas, la escasez de agua y el problema del acceso al agua, junto con la pobreza del agua, es real y causa estragos.

Según el PNUD (2016), el acceso al agua, al saneamiento y a la higiene es un derecho humano. No obstante, miles de millones de personas se enfrentan cada día a problemas de acceso incluso a los servicios más básicos. Aproximadamente 1 800 millones de personas de todo el mundo tienen que utilizar una fuente de agua para su consumo que está contaminada con materia fecal. Alrededor de 2 400 miles de millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de saneamiento, como retretes o letrinas. La escasez de agua afecta a más del cuarenta por ciento de la población mundial, y se prevé que siga en aumento. Además, la escasez de agua, la mala calidad de las aguas y los servicios de saneamiento insuficientes repercuten negativamente en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y las oportunidades de formación de las familias pobres en todo el mundo. La sequía afecta a algunos de los países más pobres del mundo, agravando la situación de hambruna y malnutrición. En el año 2050, por lo menos una de cada cuatro personas podría vivir en un país afectado por escasez de agua dulce crónica o recurrente. Las consecuencias económicas de la falta de inversión en agua y saneamiento se traducen en un coste de un 4,3% del PIB del África subsahariana.

La feminización de la pobreza del agua en África se manifiesta de las siguientes maneras: daños colaterales de desastres como la sequía, escasez de agua, acceso insuficiente a agua potable y servicios de saneamiento, incidencia y riesgo de enfermedades relacionadas con el agua elevados, la carga que representa tener que ir a buscar el agua y el tiempo que se invierte en ello. A continuación, ofrezco una breve reflexión sobre cada uno de estos aspectos:

 

  1. Los desastres predominan en la región del Cuerno de África. El África subsahariana sufre consecuencias adversas como resultado del cambio climático, volviéndose más seca y con tendencia a las sequías. Según la Federación Internacional de la Cruz Roja, más de 20 millones de personas en Kenia, Sudán del Sur, Etiopía y Somalia se ven actualmente afectadas por la sequía. La mayoría de los afectados son mujeres y niños. En la actualidad, el gobierno de Kenia ha declarado la sequía, un desastre nacional (23 países de 47 se ven afectados por sequías graves). Las autoridades de gestión de situaciones de sequía de Kenia han establecido que la sequía afecta a 2,7 millones de personas, y que representa una amenaza para el ganado. Durante esta sequía, las mujeres y las niñas de estos países pasan hasta ocho horas al día yendo a buscar alrededor de 20 litros de agua. Hoy en día, muchos son los niños que no están escolarizados.

 

 

  1. La escasez de agua como consecuencia de la sequía. La escasez de agua deriva en restricciones de agua, tensión hídrica o déficit, y crisis del agua. En particular, muchos lugares del mundo están experimentando la escasez de agua. Este problema se ve agravado por el cambio climático. En África, la escasez de agua tanto física como económica está obstaculizando el desarrollo social y económico. Por otra parte, la escasez de agua casi siempre provoca conflictos. En las comunidades locales surgen tensiones y violencia en la lucha diaria por el acceso a las fuentes de agua. En estos conflictos, las mujeres y los niños son los que se ven más afectados.

 

  1. La escasez de agua como resultado de la comercialización y privatización de los recursos hídricos. No cabe duda de que, en África, la escasez de agua está relacionada con el cambio climático y con la mala administración de los recursos. Sin embargo, aún más importante es la cuestión de la distribución y el acceso equitativos del agua. En estos momentos, las empresas y las instalaciones industriales tienen acceso a más agua para su uso que aquellos que la necesitan para el consumo doméstico. Para las personas pobres de las ciudades que viven en los márgenes, los costes del agua se están volviendo prohibitivos. Así pues, muchas personas no pueden permitirse adquirir la cantidad de agua que necesitan para su uso diario. La comercialización y privatización del agua, que es un recurso vital para el sustento de la vida, es una preocupación fundamental en muchos países africanos. Recientemente, en el Cuerno de África, se desviaron las aguas de uno de los embalses principales para actividades agrícolas comerciales. Esto dejó a muchas comunidades de pastoreo sin agua suficiente, teniendo como resultado la pérdida de vidas humanas y de ganado, de la que hemos sido testigos en la actual situación de sequía en el Corredor Norte de Kenia.

 

  1. El problema del acceso a agua potable y servicios de saneamiento: El acceso al agua potable significa tener acceso a una fuente de agua limpia adecuada para beber, bañarse, cocinar y limpiar. Según la Organización Mundial de la Salud, esto significa tener una fuente de agua potable a menos de un kilómetro y poder obtener por lo menos 20 litros por persona cada día. Para aquellos que viven en el mundo desarrollado y en otras áreas urbanas, el acceso a una fuente de agua y unos servicios de saneamiento adecuados se considera un derecho fundamental, no un lujo. No obstante, millones de comunidades de África no gozan de este derecho fundamental y se ven expuestas por ello a conflictos, enfermedades y muertes que podrían prevenirse. Las aguas insalubres, los servicios de saneamiento deficientes y las malas condiciones de higiene representan un 9,1% de las enfermedades que se padecen en todo el mundo y un 6,3% de las muertes, según la Organización Mundial de la Salud. Las mujeres y los niños de los países en desarrollo son los que se ven más afectados por estos factores, que causan un 20% de las muertes de personas menores de 14 años. La falta de acceso y disponibilidad de agua potable y servicios de saneamiento ha tenido consecuencias devastadoras en muchos aspectos de la vida diaria de las mujeres, repercutiendo en su trabajo, en su seguridad, en sus oportunidades de formación y en la equidad de derechos.

 

  1. Aumento de las enfermedades relacionadas con el agua: casi la mitad de todos los habitantes de los países en desarrollo tienen enfermedades o infecciones relacionadas con fuentes de agua inadecuadas y servicios de saneamiento insuficientes (Bartam et al., 2005). En muchos países de África, las enfermedades relacionadas con el agua que se pueden prevenir mantienen a una gran parte de la población en una espiral constante de enfermedad, analfabetismo y pobreza. En todo momento, la mitad de las camas de hospital del mundo están ocupadas por pacientes que sufren de enfermedades relacionadas con el agua. El lavado de las manos reduce el riesgo de enfermedad un cincuenta por ciento (Asociación público-privada para la salud mundial globalhandwashing.org, Consecuencias para la salud). La crisis del agua y de los servicios de saneamiento se cobra más vidas por causa de la enfermedad que todas las guerras del mundo con sus armas. Los servicios de saneamiento insuficientes con la principal causa de infección del mundo. El espectro de enfermedades microbianas infecciosas (transmitidas por el agua, vinculadas con la falta de higiene o transmitidas por vectores relacionados en uno u otro grado con el agua) es muy amplio. Una abrumadora mayoría de hombres, mujeres y niños de las áreas rurales y urbanas pobres de África mueren cada año de estas enfermedades relacionadas con el agua. Enfermedades transmitidas por el agua que pueden prevenirse, como la diarrea, la fiebre tifoidea y la malaria, también son responsables de que los niños no acudan a la escuela. Cuando las niñas alcanzan la pubertad y comienzan a menstruar, se ven afectadas de manera desproporcionada por la falta de agua limpia y servicios de saneamiento, ya que no pueden atender sus necesidades higiénicas cuando están en la escuela. Así, se ven obligadas a faltar a la escuela durante largos períodos, y no asisten a aproximadamente un cuarto de los días escolares, con el riesgo de que abandonen totalmente la escuela. Si los niños no pueden acudir a la escuela y recibir formación, la población activa de todo el país se ve afectada, y las naciones que tratan de salir de esta espiral de pobreza generalizada encuentran en esto un obstáculo muy difícil de superar.

 

  1. La carga de ir a buscar el agua: las mujeres soportan la carga más pesada en los contextos en los que no hay agua potable ni servicios de saneamiento suficientes. En la mayoría de los lugares que carecen de estos recursos, las mujeres y los niños son responsables de ir a buscar el agua para sus familias, y muchas veces pasan varias horas al día entre el trayecto y la espera en el punto de obtención del agua. Esto les expone al riesgo de asaltos y accidentes. Las mujeres y las niñas se quedan a menudo en casa y no acuden al trabajo o a la escuela para ocuparse de los miembros de la familia que contraen enfermedades relacionadas con el agua. Se encargan de la mayoría de las tareas de la cocina y la limpieza del hogar. También faltan a la escuela cuando no hay letrinas que les ofrezcan un espacio privado para ocuparse de su higiene íntima durante la menstruación. Presentan una mayor vulnerabilidad a las infecciones, ya que pueden tener que esperar hasta que se haga de noche para hacer sus necesidades, y esto muchas veces implica defecar en el campo o en el bosque. Para ir a buscar el agua, es difícil transportar el equivalente de un niño de cinco años durante tres horas cada día, y algunas mujeres llevan incluso más peso, hasta 30 kilos en un bidón que llevan a la espalda.

 

  1. Tiempo que se pierde yendo a buscar agua: el tiempo que se dedica yendo a buscar agua les roba a las mujeres y a sus comunidades su futuro. Las Naciones Unidas estiman que solo en el África subsahariana se dedican 40 000 millones de horas al año yendo a buscar agua. Las horas que se pasar recogiendo el agua suelen ser las equivalentes a las horas que se necesitan para sacar adelante un comercio y ganarse la vida. Cuando se emplea casi todo el día en tratar de cubrir necesidades básicas, no hay tiempo para hacer mucho más. En África las mujeres y las niñas caminan una media de 5,5 kilómetros cada día para ir a buscar agua. Este es tiempo que se les resta de su educación, del cuidado de los niños, de la cocina, de ir a buscar madera, de realizar un trabajo remunerado, y de otras actividades que son parte de las estrategias de supervivencia de las personas pobres. Con las fuentes de agua potable a kilómetros de sus pueblos, las mujeres y las niñas pasan horas cada día simplemente intentando encontrar y transportar agua. El recipiente que se suele utilizar en África para ir a buscar agua, el bidón, pesa alrededor de 20 kilos cuando está lleno.

 

 

Conclusión

En conclusión, tenemos que cambiar la situación: Mahatma Gandhi dijo:” La pobreza es la peor forma de violencia." E Indira Gandhi declaró ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano (Estocolmo, 1972) que la pobreza es “la peor forma de contaminación”. Las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población del mundo, y se encuentran en la primera línea de cuestiones como la pobreza, el cambio climático, la seguridad alimentaria, los servicios sanitarios deficientes y las crisis económicas mundiales, en mayor medida que los hombres y los niños. Su contribución y su liderazgo son esenciales para encontrar una solución. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU se reconoce la importancia de reducir el número de personas sin acceso sostenible a agua potable y servicios de saneamiento. Los países y los gobiernos africanos tienen que hacer de la reducción de la pobreza del agua una prioridad.

 

Referencias

Al Jazeera (2017): Crisis en el Cuerno de África: la hambruna en Somalia

Carolina Johansson Wennerholm (2002): La ‘Feminización de la pobreza' El uso del concepto

End Water Poverty (Poner fin a la pobreza del agua)

Resumen del taller sobre las cuestiones mundiales relacionadas con el agua, el saneamiento y la salud.

Lifewater (2014): El agua y la pobreza. WASH

La pobreza y la pobreza del agua en África. El Proyecto del agua: https://thewaterproject.org/why-water/poverty

Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (2017): Cuerno de África: un llamado a la acción, febrero de 2017

ONU (2016): CLEAN WATER AND SANITATION: WHY IT MATTERS. La importancia del agua potable y el saneamiento. Objetivos de Desarrollo Sostenible: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/

UNESCO, (2016): Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos