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Nexo entre el agua y la seguridad alimentaria

El autor de esta reflexión de la campaña de Cuaresma: Siete semanas para el agua 2017 de la Red Ecuménica del Agua del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es el Rev. O. Kolade Fadahunsi.

El autor de esta reflexión de la campaña de Cuaresma: Siete semanas para el agua 2017 de la Red Ecuménica del Agua del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es el Rev. O. Kolade Fadahunsi.

El Rev. Kolade es el Director Ejecutivo de la Fundación Kairós de Nigeria. También es el asociado del programa de seguridad alimentaria nacional del Consejo Cristiano de Nigeria. En la siguiente reflexion, subraya la interdependencia del agua y la seguridad alimentaria, dado que un 70% del agua dulce se utiliza para la producción de alimentos y un tercio de los alimentos que se producen se convierten en residuos.

 

SEMANA 3

Nexo entre el agua y la seguridad alimentaria

Rev. O. Kolade Fadahunsi

Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman......... Escúchenme bien, y coman lo que es bueno.” (Isaías 55:1-2)

En las próximas décadas, para poder alimentar a una población mundial cada vez mayor y garantizar la seguridad alimentaria y nutricional para todos será necesario aumentar la producción de alimentos. Esto, a su vez, significa que nuestro recurso finito más importante, el agua, deberá utilizarse de forma sostenible. (Ban Ki-moon, ex secretario general de la ONU)

 

Al dar comienzo la cuenta atrás para la celebración del vigésimo cuarto Día Mundial del Agua, que tendrá lugar el próximo 22 de marzo de 2017 con el tema “aguas residuales”, se plantea la cuestión siempre recurrente de la importancia de la disponibilidad del agua para la seguridad alimentaria. Resulta interesante señalar que el Día Mundial del Agua 2012 se centró en el tema “el agua y la seguridad alimentaria”. El Día Mundial del Agua se establece para enfocar la atención en la importancia del agua, y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) de 1992 recomendó la celebración de un día mundial sobre el tema del agua dulce. La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 22 de maro de 1993 como el primer Día Mundial del Agua.

Decir que en muchos lugares del mundo el agua no está disponible de la manera en que debería estarlo sería quedarse corto. El ejemplo de Nigeria es uno de los principales indicadores de la no disponibilidad del agua y cómo afecta a la seguridad alimentaria.

Las plantas necesitan agua para crecer; los animales, también la necesitan para sobrevivir y gracias al agua obtenemos la mayoría de los alimentos que consumimos en todo el mundo, si no todos. Los recientes enfrentamientos entre pastores en Nigeria muestran cómo la no disponibilidad del agua puede causar estragos en la producción de alimentos.

Debido a la naturaleza árida de su tierra natal, y la sequía en aumento de las fuentes de agua, los pastores se han visto obligados a desplazarse hacia el sur para conseguir agua, y a la vista están las consecuencias. En la búsqueda de agua, los campos de cultivo quedan destrozados por el ganado, y esto resulta en cosechas escasas que, a su vez, contribuyen en gran medida a aumentar el hambre en estas tierras.

Según la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de noviembre de 1996, la seguridad alimentaria se logra “cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias a fin de llevar una vida activa y sana”. La cuestión de la accesibilidad del agua potable y el papel que desempeña para garantizar la seguridad alimentaria también se hace evidente en cómo afectan los fenómenos meteorológicos a la disponibilidad y calidad de los productos agrarios y al coste de los alimentos.

Tomemos el ejemplo del arroz, que puede considerarse en gran medida el alimento básico en Nigeria. El arroz requiere agua abundante para crecer, y la falta de agua en muchas zonas del país significa que el país se ve obligado a depender de las importaciones, cosa que afecta a su precio de mercado, que se ve afectado además por los tipos de cambio inestables.

La Asociación Mundial del Agua afirma que “se espera que, en la mayoría de países sin mejoras en la productividad de la tierra y el agua, la demanda de agua para la agricultura sea mayor a los niveles actuales, es decir mayor al 70% del consumo total. La demanda de alimentos continuará aumentando, no sólo por el crecimiento demográfico, sino como resultado del aumento en los ingresos y el cambio en los patrones de consumo, los cuales se orientan hacia el consumo de carne y otros productos animales. La evidencia de sequias e inundaciones más frecuentes y severas en muchas regiones es clara; esto conlleva efectos sobre la extensión y productividad de la agricultura de secano y riego en todo el mundo. La producción de alimentos depende en gran medida del agua; sin embargo, otros factores como los marcos adecuados de gobernanza, las semillas e insumos mejorados, la gestión post-cosecha, la energía, y las políticas de subsidios agrícolas y comerciales desempeñan un papel fundamental para alcanzar la seguridad alimentaria.”

Aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen en el mundo para el consumo humano cada año (aproximadamente 1 300 millones de toneladas) se pierden o se desperdician. Si pudiéramos evitar desperdiciar alimentos, no necesitaríamos producir ese 30 o 40% de alimentos que terminará en forma de residuos y, por lo tanto, podríamos ahorrar la cantidad de agua dulce que se emplea en producir estos alimentos.

En 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirmó el derecho de todas las personas a una alimentación adecuada. No obstante, el acceso a alimentos adecuados en las áreas rurales de muchos países en desarrollo depende en gran medida del acceso a los recursos naturales, incluida el agua, que son necesarios para producir alimentos. La Asamblea General de la ONU declaró que el acceso al agua potable y a los servicios de saneamiento es un derecho humano el 28 de julio de 2010. No obstante, el derecho al agua en el contexto del derecho a los alimentos es una cuestión compleja. Mientras que el agua para beber y para cocinar estaría protegida por este derecho, el agua para la producción de alimentos probablemente no quedaría cubierta entre las necesidades básicas de las zonas áridas.

La ONU formula recomendaciones para garantizar la disponibilidad del agua y la seguridad alimentaria, como se indica a continuación:

  • producir alimentos más nutritivos con menos agua: se requieren tecnologías innovadoras que garanticen una producción de alimentos más verde y sostenible. Estas tecnologías son necesarias para mejorar el rendimiento de las cosechas; para implementar estrategias de regadío eficiente; para la reutilización de las aguas residuales y el uso de fuentes de agua de calidad marginal; para encontrar maneras más inteligentes de utilizar los fertilizantes y el agua; para mejorar la protección de las cosechas; para reducir las pérdidas tras la cosecha; y para desarrollar una producción ganadera y marina más sostenible.
  • el desarrollo agrícola en los países menos desarrollados se apoya principalmente sobre las manos de los pequeños agricultores, en su mayoría mujeres. Además, son necesarios nuevos acuerdos institucionales que centralicen la responsabilidad sobre la regulación del agua y descentralicen la responsabilidad sobre su gestión aumentando la propiedad y la participación del usuario.
  • mejorar la cadena de valor: se pueden llevar a cabo estrategias eficientes de reutilización del agua y de los alimentos en todas las fases del proceso, desde la producción, la manipulación de la cosecha, el procesamiento, la venta al por menor y el consumo, hasta la distribución y el comercio. Esto podría contribuir a garantizar los requisitos medioambientales asociados al agua en aquellos casos donde la reutilización de aguas tratadas no es culturalmente aceptada para otros usos.

 

El agua virtual es "el volumen total de agua dulce que se utiliza para elaborar un producto, medido en el lugar en el que se elabora el producto".[1] Se refiere a la suma del agua que se utiliza en las distintas etapas de la cadena de producción.

Comercio de agua virtual (también conocido como comercio de agua oculta) se refiere al flujo oculto de agua que tiene lugar si los alimentos u otras mercancías se comercializan de un lugar hacia otro. El volumen preciso puede depender más o menos de las condiciones climáticas y las prácticas agrícolas. Es difícil de creer que una taza de café contenga 125 litros de “agua virtual”, y una hamburguesa contenga 2 500 litros; un kilo de pollo contiene unos 3 700 litros, un kilo de carne de vacuno, unos 15 500 litros, y así podríamos seguir, mientras que un kilo de patatas solo contiene 500 litros de agua virtual. Por ello, es aconsejable seguir una dieta vegetariana y, si es posible, consumir alimentos cultivados localmente, puesto que dejan una menor huella hídrica que los alimentos importados de un continente a otro.

El profeta Isaías nos recuerda que el agua debería estar al alcance de todos y, para aquellos que no pueden permitírselo, debería ponerse a disposición de manera gratuita. También nos recuerda que comamos lo que es bueno. Los datos mencionados anteriormente pueden ayudarnos a elegir conscientemente lo que comemos.

 

Recursos:

The water we eat (el agua que nos comemos)

¿Qué es el agua virtual?

Los diez mandamientos de los alimentos

Contribuciones de la REDA al estudio sobre agua y seguridad alimentaria del grupo de expertos de alto nivel de la FAO