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Contenido normativo en materia del derecho humano al agua en África

El autor de la quinta reflexión de la campaña de Cuaresma: Siete semanas para el agua 2017 de la Red Ecuménica del Agua (REDA) del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es el Dr. Rogate Mshana.
Contenido normativo en materia del derecho humano al agua en África

Cerca de Arusha, Tanzania. ©ACT/Sean Hawkey

El autor de la quinta reflexión de la campaña de Cuaresma: Siete semanas para el agua 2017 de la Red Ecuménica del Agua (REDA) del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es el Dr. Rogate Mshana.

El Dr. Rogate, economista renombrado, ha sido miembro del personal del Consejo Mundial de Iglesias. Era el responsable del programa sobre pobreza, riqueza y ecología del CMI, que más tarde pasó a conocerse como el programa de Economía de vida. Actualmente, trabaja como consultor del programa de Justicia económica del Consejo de Misión Mundial y reside en su país de origen, Tanzania. En la siguiente reflexión, aborda los cinco contenidos normativos del marco de derechos humanos sobre la cuestión del agua en el contexto de África. Va más allá e identifica el agua como elemento fundamental para alcanzar la seguridad alimentaria, la seguridad sanitaria y la justicia del género.

 

SEMANA 5

Contenido normativo en materia del derecho humano al agua en África

Dr. Rogate Mshana

 

Jesús dijo: “tengo sed.” (Juan 19:28)

Lo que leemos en el evangelio según San Juan, es claramente la necesidad de Jesús de agua; sin embargo, el versículo 29 reza así: ”había allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon una esponja en el vinagre, la pusieron en un hisopo, y se la acercaron a la boca". Se trata de una cuestión de justicia del agua.

Las preguntas importantes que necesitan ser planteadas hoy son: ¿Hasta qué punto le dan importancia los Estados y los regímenes africanos a la cuestión del suministro de agua potable a la población? ¿Cuánto se presupuesta realmente para invertir en el agua en África?

Como necesidad básica del ser humano y de todas las cosas vivas, el agua es una sustancia de la que ninguna persona debería verse privada. El contenido normativo en materia de derechos humanos en África examina brevemente los temas de la accesibilidad, la viabilidad, la aceptabilidad, la seguridad y la calidad del agua en África.

 

Justicia del agua en África

El mayor número de países con problemas de acceso al agua están en el África subsahariana, área en la que se estima que viven en torno a 800 millones de personas.   De estas personas, unos 300 millones viven en un entorno con problemas para el acceso al agua. Según los resultados presentados en la conferencia de 2012 sobre la "escasez del agua en África: problemáticas y desafíos" se estima que, antes de 2030, entre 75 y 250 millones de personas en África estarán viviendo en áreas con graves problemas relacionados con el agua. Esto hará seguramente que tengan que desplazarse entre 24 y 700 millones de personas, ya que las condiciones de vida se harán cada vez más insufribles. Es esencial que los Estados africanos hagan del agua su prioridad en los presupuestos  para el desarrollo a la hora de elaborar sus planes. Hasta el momento, la inversión en agua no ha sido suficiente. Si no se hace esto urgentemente, en África se vivirá necesariamente una situación de desplazamiento y refugiados por el problema del agua. La justicia del agua se debe también estar recogida en las Constituciones de los países, siguiendo el ejemplo de Bolivia.

 

La seguridad del agua significa seguridad alimentaria.

Deberíamos hablar también de "seguridad del agua", al igual que lo hacemos de "seguridad alimentaria", para asegurarnos de que todos los habitantes de África tengan acceso a agua potable no contaminada. Puesto que el agua es de dominio público, los gobiernos africanos deberían subvencionarla para garantizar que el agua sea asequible para todos.

Mientras escribo este artículo, mueren muchas cabezas de ganado debido a la escasez de agua en las zonas de pastoreo de mi país, y se secan las plantas, poniendo en peligro la seguridad alimentaria. Así pues, el lema debería ser "el agua, lo primero", porque es el eje en torno al cual giran otros sectores como la agricultura y las industrias. Sin el agua, se muere la vida.

El Informe sobre el desarrollo humano refleja que el ser humano destina el agua principalmente al riego y la agricultura. En las áreas en desarrollo, como las que encontramos en África, la agricultura representa más del 80% del consumo de agua.  Esto es debido al hecho de que se necesitan cerca de 3 500 litros de agua para producir alimentos suficientes para la ingesta mínima diaria de 3 000 calorías. La producción del alimento para una familia tipo de cuatro personas representaría una cantidad diaria de agua equivalente a la que se necesita para llenar una piscina olímpica. Dado que la mayoría de las personas en África siguen siendo dependientes de una forma de vida agrícola, y entre 80 y 90 por ciento de todas las familias rurales tienen que producir su propio alimento, la escasez del agua se traduce en una pérdida de seguridad alimentaria. Con menos de un tercio del potencial del continente para emplear la irrigación, la mayoría de las comunidades rurales africanas no están aprovechando su potencial de irrigación. Según la Comisión Económica de la ONU para África y la Nueva Alianza para el Desarrollo de África, la irrigación es fundamental para lograr aumentar la producción agrícola que es tan importante para el desarrollo económico y para lograr la seguridad alimentaria. La seguridad del agua significa seguridad alimentaria. Existen muchos casos de países en África, incluyendo el de mi país, que tienen muchos ríos y lagos que no se explotan para la irrigación. La falta de tecnología es una cuestión problemática en África.

 

La seguridad del agua significa seguridad sanitaria en el contexto de África.

El agua contaminada es el origen de las enfermedades transmitidas por el agua.

2,2 millones de personas mueren cada año en todo el mundo de enfermedades diarreicas y, en todo momento, cincuenta por ciento de todas las camas de hospital en el mundo están ocupadas por pacientes que sufren de enfermedades relacionadas con el agua. Los bebés y los niños son especialmente susceptibles a estas enfermedades debido a sus sistemas inmunes jóvenes, y esto agrava la cuestión de las tasas de mortalidad infantil en muchas regiones de África. La escasez del agua tiene grandes repercusiones en la higiene.

Cuando están infectados con enfermedades transmitidas por el agua, aquellos que viven en las comunidades africanas que sufren de escasez de agua no pueden contribuir a la productividad y al desarrollo de la comunidad debido simplemente a que no tienen fuerza para ello. Además, el individuo, la comunidad, y los recursos económicos gubernamentales se ven minados por los costes médicos de tratar estas enfermedades, disminuyendo así los recursos que podrían haberse destinado a ayudas para el suministro de alimentos o para cubrir las tasas escolares.  Por otra parte, en términos de financiamiento gubernamental, el Centro Internacional de Agua Potable y Saneamiento (IRC) estima que, en el África subsahariana, el tratamiento de la diarrea debido a la contaminación del agua consume 12 % de los presupuestos de salud de los países. En África, hay muchas enfermedades transmitidas por el agua y, por ello, es necesario hacer una gran inversión en agua potable y no contaminada para todos.

 

La justicia del agua significa justicia de género

Las mujeres africanas son la columna vertebral de sus comunidades en lo que se refiere al cuidado de sus familias mediante el suministro de agua y alimento. Muchas mujeres de las zonas rurales recorren largas distancias en busca de agua, haciendo frente a muchos peligros, como pueden ser exponerse a sufrir una violación o al ataque de los animales salvajes. En las áreas urbanas, a las mujeres les resulta difícil asumir los costes del agua, especialmente durante los períodos de sequía, en los que los vendedores incrementan su precio de manera desorbitada. En síntesis, el periódico The Guardian en Tanzania publicó un artículo titulado, “Las cañerías secas complican la vida en las barriadas urbanas de Kenia.” En él, se cita a Motoko, miembro de una familia, diciendo: “mi familia es grande, y eso significa que tengo que gastar unos 3 dólares en agua...Necesitamos más de diez bidones al día para cubrir necesidades domésticas como cocinar, lavarse, lavar la ropa y hacer funcionar el inodoro. La compra del agua me ha sido difícil desde el punto de vista económico, en este momento en el que tengo que pagar las tasas escolares de mis hijos".  Actualmente, en Nairobi hay racionamiento de agua. La planificación deficiente, unida a la desintegración del orden público, ha minado los esfuerzos por establecer un suministro de agua canalizada para los residentes del suburbio de Korogocho. En muchos lugares de África, la justicia del agua puede ser una de las soluciones para la injusticia de género.

 

¿Qué pueden hacer las iglesias hacer en África?

Las iglesias africanas pueden abordar el contenido normativo del derecho al agua en dos niveles, a saber : el nivel de la defensa, y  el nivel programático.

 

Nivel de la defensa

De acuerdo con el mandato bíblico, instar a los parlamentarios y los gobiernos africanos a que se aseguren de que la justicia del agua queda recogida en sus Constituciones.

Invitar a los gobiernos a dar prioridad al agua en sus planes de desarrollo nacionales y a que supervisen los presupuestos gubernamentales destinados al abastecimiento y la preservación del agua.

Iniciar una campaña a largo plazo con el tema “Seguridad del agua para todos en África”.

Invitar a los gobiernos a que les otorguen derechos relacionados con el agua a las comunidades para garantizar el control y así fomentar la seguridad y la protección del agua.

 

Nivel programático

Crear iniciativas con las comunidades relacionadas con el suministro de agua potable no contaminada y el saneamiento.

Por una parte, trabajar con las comunidades para la protección de las fuentes de agua y, por otra, invitar a las comunidades de pastoreo a que practiquen el pastoreo sostenible.

Introducir, junto con otros asociados, sistemas de irrigación en las áreas rurales que incluyan la recogida del agua de lluvia, la construcción de pozos someros, y la utilización de bombas de riego accionadas con energía eólica.

Establecer programas para el agua y el saneamiento en la áreas urbanas, especialmente en los suburbios.