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Asegurar agua para todos: ¿una tarea para héroes con licencia para orar?

Asegurar agua para todos: ¿una tarea para héroes con licencia para orar?

En la última película de James Bond el malo trata de controlar los recursos de agua en un país en desarrollo. Foto: Flickr

13 de noviembre de 2008

El espía más famoso del cine mundial está de regreso en las pantallas y, esta vez, lucha contra un malvado que trata de controlar recursos estratégicos de agua en un país en desarrollo. ¿Es el guión de la última película de James Bond una trama de ficción demasiado exagerada?

"El control sobre el agua se traduce cada vez más en beneficios y poder" dice Maike Gorsboth, coordinadora de la Red Ecuménica del Agua, una iniciativa de iglesias, organizaciones cristianas y movimientos que trabajan en favor del acceso al agua para todas las personas y en la elaboración de soluciones a la crisis del agua basadas en la comunidad. En la siguiente entrevista, Gorsboth habla con Annegret Kapp sobre el agua como derecho humano y señala cómo el cine y la realidad pueden parecerse más de lo que creemos.

En la última película de James Bond, que acaba de ser estrenada en muchas partes del mundo, el malo trata de controlar el "recurso más valioso de la tierra" en un país en desarrollo. ¿Es realista la idea de que una mafia adquiera el control del suministro de agua de una comunidad?

Ya hoy somos testigos de luchas por el control de los suministros y recursos de agua. Al aumentar la escasez de agua y crecer constantemente su demanda en muchos países de todo el mundo, el control de este recurso se traduce cada vez más en beneficios y poder. Hay empresas que están comprando los derechos al agua, así como tierras para asegurarse el acceso a los recursos hídricos. En muchos casos no se preocupan por los derechos de las comunidades o las consecuencias ambientales, y agotan y contaminan ese valioso recurso.

Por ello, de alguna forma la idea de la película no es tan exagerada como se podría pensar. Por el contrario, uno de los problemas es exactamente que, aunque la corrupción es muy importante en el sector hídrico, lo que ocurre en muchos casos no es ilegal. En muchos casos no existen o son insuficientes las disposiciones legales que aseguren el control público y regulen la propiedad privada y el uso de los recursos de agua.

Si el agua ha de convertirse en algo más valioso que el petróleo en el futuro, es posible que sea objeto de preocupación de los servicios secretos. Pero, ¿por qué el "agua para todos" es algo por lo que deben preocuparse las iglesias?

Sin un acceso adecuado al agua la dignidad humana peligra y el desarrollo es imposible. Y quienes más padecen la falta y la desigualdad del acceso al agua potable son los más pobres. Ahora bien, esto no es simplemente un resultado inevitable de la escasez física de agua. Hay factores políticos, sociales y económicos que determinan quién dispone de agua y quién no. Resulta, pues, una preocupación ética, una cuestión de justicia.

James Bond afronta el problema pistola en mano. ¿Qué tipo de acción adoptan las iglesias?

En la película, el malo casi consigue su objetivo porque trabaja en secreto y se aprovecha de la codicia y corrupción de otras personas. Las iglesias de todo el mundo están sensibilizando y educando a la gente sobre lo que está ocurriendo, y advierten sobre el peligro de la privatización de la fuente misma de la vida. Elevan su voz en favor de los pobres y más vulnerables, ayudándolos así a defender su derecho al agua contra intereses más poderosos. Y se oponen a la tendencia a reducir el agua a un objeto comercializable recordando tanto a la población como a las autoridades el valor social y espiritual del agua.

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