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El peregrinaje de la justicia a través de Mateo (5:3-12)

La tercera reflexión de las Siete Semanas para el Agua es de la Dra. Ani Ghazaryan Drissi, que es miembro de la Secretaría de la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias y pertenece a la Santa Sede de Echmiadzin de la Iglesia Apostólica Armenia. En esta reflexión la Dra. Ghazaryan Drissi ha abordado la “sed de justicia” a través de las famosas bienaventuranzas del Evangelio de Mateo, y compara tanto la sed física como la sed metafórica que padece el pueblo palestino debido a la falta de agua.
El peregrinaje de la justicia a través de Mateo (5:3-12)

"Como ciervo que brama por las corrientes de agua, así mi alma clama por ti, mi Dios." © Paul and Cathy/flickr

Reflexión para la campaña de Siete Semanas para el Agua 2016

Semana 3

Nota: Las opiniones expresadas en esta reflexión bíblica no reflejan necesariamente las posiciones oficiales del CMI  y de la Red Ecuménica del Agua.

Por: Ani Ghazaryan Drissi*

Haga clic aquí para leer el texto en árabe (pdf)

"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia…”
(Mateo 5:6)

La justicia y la rectitud de la cuarta Bienaventuranza son presentadas por el Jesús del Evangelio de Mateo como una necesidad absoluta. La justicia es el camino que lleva a la felicidad prometida en la cuarta Bienaventuranza: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6). Solo aquellos que tienen hambre y sed de justicia divina vivirán satisfechos y llenos de gozo. Sin embargo, a través de los tiempos, siempre nos hemos preguntado acerca del significado que Mateo asigna a la justicia que él proclama en su Evangelio. ¿Por qué,  opuestamente a Lucas, que hace referencia a la sed y al hambre físicas (Lucas 6:21), Mateo pone el  énfasis en la necesidad de sufrir hambre y sed de justicia? ¿Qué clase de justicia nos presenta el primer Evangelio?

Justicia (δικαιοσύνη), en el Evangelio de Mateo, no se refiere al derecho otorgado a cada persona, tampoco a lo que hace alusión Pablo en sus epístolas, donde el creyente recibe, por gracia, la justicia como un regalo de Dios. Para Mateo, tal como consta en los escritos judíos, la justicia es un compromiso que convoca al creyente a ser leal y vivir conforme al deseo de Dios (3:15; 5:20; 6: 1.33; 21:32). Justicia es la palabra clave para Mateo y se refiere a todo lo que está relacionado al deseo de Dios de acuerdo a las Escrituras, tanto en sus relaciones con otros (Mateo 5:20) como a la actitud correcta hacia Dios (Mateo 6:1). Anhelar justicia es, sobre todo, comprometerse con el deseo divino de una vida de fidelidad, esperando impacientemente introducir el Reino de Dios en el mundo (Mateo 6:10).

Hablar de justicia en el primer Evangelio es hablar de total fidelidad a Dios. El hambre y la sed de justicia son hambre y sed de un mundo donde los valores bíblicos son importantes, un mundo que vive el espíritu de las Bienaventuranzas. Todos los seres humanos tenemos necesidad de justicia, necesidad que se acrecienta entre los pobres, los oprimidos y los afligidos.

Hoy el desesperado clamor de los pobres de Oriente Medio no tiene fin. La privación de agua en la región donde viven se suma a las diversas formas de injusticia que afrontan. El agua es un recurso escaso en el Oriente Medio; esta región tiene un clima seco, por lo que la escasez de agua es un aspecto cada vez más decisivo para la supervivencia de quienes viven en estos países. Por si fuera poco, las injustas restricciones impuestas por Israel a los palestinos agravan aun más las dificultades de acceso al agua de los palestinos. Por lo tanto, las condiciones de vida del pueblo palestino se están deteriorando cada día debido a una injusta distribución de agua por parte de Israel... Los palestinos son víctimas por partida doble: ¡Deben aguantar la sed física de agua y la sed de justicia! Por consiguiente, el reto que se nos plantea es encontrar la manera de hacer frente a esta fuente de conflicto, el agua, que podría convertirse en una fuente de paz. Las distintas partes aún deben negociar una distribución justa y equitativa de los recursos hídricos.

Ellos simplemente reclaman el derecho a vivir, a existir, el derecho a no vivir hambrientos y sedientos. La restauración de la justicia divina es tan importante para los habitantes de esta zona, que viven esperanzados en la promesa de que Dios nunca los abandonará pese a las persecuciones que sufren día a día en Siria, Irak, Palestina y en toda la región del Medio Oriente.

Mateo menciona el hambre y la sed de justicia, pero también menciona las persecuciones en nombre de esa justicia (Mateo 5:10), que aparecen en la octava Bienaventuranza. Ciertamente, en esta se plantea que el asunto es no solo quejarse de que el mundo no es como quisiéramos, tampoco se trata de vivir descorazonados esperando pasivamente un final feliz. Mateo da fe de la necesidad de permanecer vigilantes, de luchar por un mundo más justo. André Chouraqui, interpretando el término “felicidad” como “camino”, reflexiona acerca de la profunda dinámica de las Bienaventuranzas, que lejos de llevarnos al confort de una conciencia dormida, nos llama a movilizarnos.  Sin olvidarnos de quien pronuncia estas palabras, esta es una invitación a peregrinar hacia la justicia y la paz.

Cientos de mujeres, niños y hombres están actualmente caminando desde el Oriente Medio hacia países más “seguros” con el deseo de encontrar consuelo, acogida y gozo, una vida de felicidad que Dios prometió a través de Su justicia. El sufrimiento de este mundo puede llevarnos a sumergirnos en el dolor, mientras que las Bienaventuranzas nos invitan a abrirnos a Dios. Descansando en Dios, el creyente abre sus ojos y aprende a vivir en este mundo tomando conciencia de su necesidad de Dios y de los demás.

Si “el hambre y la sed” encarnan la aprehensión de la brecha entre lo que vivimos y el mundo que aspiramos, estas nos obligan a tomar conciencia de esta situación y a actuar. Este mundo necesita justicia.

Las promesas de Dios no pueden ser ignoradas, deben ser tomadas como una responsabilidad, en lugar de vivir esperando a que algún día caigan del cielo. Cada persona debe ser, en sí misma, un signo de ese mundo diferente al que todos aspiramos. Las Bienaventuranzas no están dirigidas únicamente al creyente que sufre, están destinadas a todos, intentan alcanzar a todos los seres humanos, son universales porque el mayor número de personas pueden adoptar este texto más allá de las instituciones eclesiásticas. Dios se hará presente a aquellos que actúan en Su nombre, Él se dará a sí mismo a todos aquellos que lo buscan.

Salmo 42

Como ciervo que brama por las corrientes de agua,
así mi alma clama por ti, mi Dios.
2 Mi alma tiene sed de ti, Dios de la vida;
¿Cuándo vendré a presentarme ante ti, mi Dios?
3 Mis lágrimas son mi pan, de día y de noche,
pues a todas horas me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

4 Pienso en esto, y se me parte el alma;
me acuerdo cuando acompañaba yo a la multitud,
cuando la conducía hasta el templo de Dios
entre voces de alegría y de alabanza,
entre la alegría del pueblo en fiesta.

5 ¿Por qué te desanimas, alma mía?
¿Por qué te inquietas dentro de mí?
Espera en Dios, porque aún debo alabarlo.
¡Él es mi Dios! ¡Él es mi salvador!

6 Dios mío, mi alma está muy abatida.
Por eso me acuerdo de ti
desde estas tierras del Jordán,
desde los montes Hermón y Mizar.
7 Un abismo llama a otro abismo,
y resuena la voz de tus cascadas.
Todas tus ondas y tus olas pasan sobre mí.
8 Pero tú, Señor, durante el día
me enviarás tu gran misericordia,
y por la noche tu cántico estará conmigo,
con mi oración a ti, Dios de mi vida.

9 Dios mío y Roca mía, yo te pregunto:
¿Por qué te has olvidado de mí?
¿Por qué debo andar acongojado
y sufrir por la opresión del enemigo?
10 Siento un dolor mortal en los huesos
cuando mis enemigos me afrentan,
cuando a todas horas me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

11 ¿Por qué te desanimas, alma mía?
¿Por qué te inquietas dentro de mí?
Espera en Dios, porque aún debo alabarlo.
¡Él es mi Dios! ¡Él es mi salvador!

Pensamientos para la reflexión

- Mantén en tu pensamiento el Salmo 42: “…mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”.

Preguntas para discutir

- ¿Qué significa para ti tener hambre y sed de justicia?

- ¿Cuál es la justicia que Mateo presenta?

¿Qué puede hacer usted?

- Prepare una presentación/reflexión sobre el acceso justo al agua en su comunidad e informe acerca de la problemática del agua en todo el mundo.

- Organice un momento de oración ecuménica alrededor del tema del agua, con el objetivo de movilizar a las iglesias de su región a reflexionar acerca de la “justicia y la defensa del agua”.



*La doctora Ani Ghazaryan trabaja en la Secretaría de Fe y Orden del Consejo Mundial de Iglesias, cuya base está en Ginebra.