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El Buen Vivir: La Hoja de Ruta Hacia la Esperanza – una perspectiva ecuatoriana

La quinta reflexión de las Siete semanas para el agua es por Verónica Flachier, una periodista y teóloga de Ecuador. En la reflexión a continuación, ella pasa una hoja de la Constitución ecuatoriana y su Plan nacional para la Igualdad y la Erradicación de la Pobreza, que pone el agua potable y saneamiento en el centro. Añadió además que el Ecuador reconoce El buen vivir o Sumak Kawsay como una alternativa al llamado “desarrollo” y promueve vivir en armonía y equilibrio con los ciclos de la Madre Tierra y la “madre agua”.
El Buen Vivir: La Hoja de Ruta Hacia la Esperanza – una perspectiva ecuatoriana

Veronica Flachier.

Introducción:

La quinta reflexión de las Siete semanas para el agua es por Verónica Flachier, una periodista y teóloga de Ecuador. En la reflexión a continuación, ella pasa una hoja de la Constitución ecuatoriana y su Plan nacional para la Igualdad y la Erradicación de la Pobreza, que pone el agua potable y saneamiento en el centro. Añadió además que el Ecuador reconoce El buen vivir o Sumak Kawsay como una alternativa al llamado “desarrollo” y promueve vivir en armonía y equilibrio con los ciclos de la Madre Tierra y la “madre agua”.

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Texto:

“Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva”  (Juan 7:37-38)

“Yo he venido al mundo para que tengan Vida y Vida en abundancia”. (Juan 10:10)

Situación de los recursos hídricos en América Latina.

América Latina, en su extenso territorio desde el sur del Río Bravo (Grande) hasta Tierra del Fuego, es una de las regiones más ricas y al mismo tiempo más desiguales del mundo. La brecha entre la pequeña franja que concentra mayor riqueza y poder, y una masa muy grande de pobres, es muy extensa. Ello se refleja en todos los ámbitos del convivir de los habitantes de las naciones latinoamericanas.

En relación al tema que nos ocupa, la región sudamericana, poseedora del 33% de los recursos hídricos renovables del globo, es la zona de mayor disponibilidad de agua del mundo. Sus 3100 m3 de agua per cápita por año, duplican el promedio per cápita mundial. Sin embargo, una poco adecuada gestión del agua ha impedido que todos los habitantes de la región tengan la misma posibilidad de acceder al líquido vital.

Según datos del Banco de Desarrollo de América Latina, 2 de cada 5 latinoamericanos que viven en zonas rurales no tienen acceso a agua potable y saneamiento.

En el ámbito de lo urbano, los problemas tienen que ver con la poca inversión que se hace en la construcción, mantenimiento y rehabilitación de sistemas de agua, pues los intereses y las agendas de quienes ostentan el poder determinan graves restricciones financieras que se traducen en el hecho de que tanto gobiernos nacionales como locales se vean impedidos de implementar planes y programas que atiendan, de manera equilibrada y justa, las necesidades básicas de todos sus habitantes. Tristemente, la solución a este problema específico ha sido la privatización de los sectores estratégicos, entre los que obviamente está el del agua y su correspondiente gestión.

En América del Sur, del 40 al 60% del agua proviene de acuíferos cada vez más contaminados debido al permanente incremento de actividades de matriz productiva extractivista, tales como la petrolera y la minera.

Grandes lagos y cuencas de ríos que atraviesan territorios latinoamericanos se encuentran severamente contaminados y bajo presión continua debido a décadas de uso y acaparamiento de agua destinados a actividades agrícolas e industriales que en muchos casos obedecen a intereses de grandes corporaciones y multinacionales.[1]

Alternativas a la crisis

Todo lo anotado configura un estado de crisis de recursos, en un escenario que pone en riesgo a la Creación y a todo lo que en ella habita. Los estragos producidos por el Cambio Climático así lo demuestran.

La actual crisis del agua deviene de una crisis de valores que ha naturalizado el sin sentido de la preeminencia del mercado sobre el ser humano y sobre la naturaleza que nos alberga.

El derrumbe de los grandes relatos dotados de sentido ético ha alterado la conciencia social y nos convoca al engaño de creer que ya no existen grupos humanos que reclaman un horizonte de justicia, de bienestar común. Sin embargo, en medio de la crisis, los gritos de los movimientos altermundistas[2] resuenan en las calles y plazas para recordarnos que “otro mundo es posible”.

Mientras tanto, en América Latina, específicamente en Ecuador y Bolivia, los principios del Buen Vivir, inspirados en las culturas ancestrales de la región, se inscriben en sus respectivos mandatos constitucionales. El Buen Vivir es la propuesta que nace de las entrañas de los pueblos originarios como estrategia de ese “otro mundo posible”.

La propuesta: El Buen Vivir

El Buen Vivir o Sumak Kawsay es una alternativa para la idea del desarrollo. Es un concepto de bienestar colectivo que surge por un lado del discurso postcolonial, crítico al desarrollo, y por otro lado de las cosmovisiones de los pueblos originarios andinos.  Vivir Bien o Buen Vivir, es la vida en plenitud. Es saber vivir en armonía y equilibrio, en armonía con los ciclos de la Madre Tierra, del cosmos, de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existencia. Y ese justamente es el camino y el horizonte de la comunidad; implica primero saber vivir y luego convivir. No se puede Vivir Bien si los demás viven mal, o si se daña la Madre Naturaleza. Vivir Bien significa comprender que el deterioro de una especie es el deterioro del conjunto.

 

El Buen Vivir posee trece principios. El No.13 nos plantea al Agua como Madre:

 

Saber dar y saber recibir. Reconocer que la vida es la conjunción de muchos seres y muchas fuerzas. En la vida todo fluye: recibimos y damos; la interacción de las dos fuerzas genera vida. Hay que saber dar con bendición, saber dar agradeciendo por todo lo que recibimos. Agradecer es saber recibir; recibir el brillo del Padre Sol, la fuerza de la Madre Tierra, fluir como la Madre Agua y todo lo que la vida nos da.

En el marco del mandato constitucional del Buen Vivir, el estado ecuatoriano señala a la naturaleza como sujeto de derechos, convirtiéndose esta en una declaración histórica para el medio ambiente, a nivel mundial. Es necesario destacar que los derechos de la naturaleza en relación a los derechos conferidos a la especie humana, gozan de igual jerarquía y son interdependientes.

Los derechos de la naturaleza se encuentran recogidos en los artículos 71 y 72 de la Constitución ecuatoriana:

  • Derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos (artículo 71)
  • La naturaleza tiene derecho a la restauración. Esta restauración será independiente de la obligación que tienen el Estado y las personas naturales o jurídicas de indemnizar a los individuos y colectivos que dependan de los sistemas naturales afectados. (artículo 72)

 

Plan Nacional para el Buen Vivir del Ecuador se posiciona como referente de planificación internacional

El Gobierno del Ecuador, a través del Plan Nacional del Buen Vivir y la Estrategia Nacional para la Igualdad y Erradicación de la Pobreza, ha situado al sector del agua potable y saneamiento en un espacio importante dentro de la agenda de desarrollo del país, consiguiendo que las diferentes estructuras del Estado alineen sus esfuerzos para incrementar significativamente el acceso a estos servicios básicos. En este contexto, la Secretaria Nacional del Agua propone dar el paso definitivo para conseguir que el conjunto de la ciudadanía pueda ejercer un derecho humano fundamental reconocido por la Constitución del Ecuador y el derecho internacional, y se alinea con las Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de Naciones Unidas (NN.UU.), que establecen metas no solo de acceso, sino también de calidad, asequibilidad, y sostenibilidad social, económica y ambiental de los servicios.[3]

Esta estrategia ecuatoriana de desarrollo ha despertado el interés de la comunidad internacional. Conocidos pensadores y políticos hicieron un reconocimiento al nuevo Plan:

“Enhorabuena por el Buen Vivir del Ecuador enmarcado en la Revolución Ciudadana y por su potencia inspiradora, que nos alienta y que traspasa fronteras en nuestra Patria Grande”, afirmó Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en una comunicación remitida a la Senplades.  “Cuando el presente nos desafía a buscar caminos originales para fundar una sociedad solidaria e igualitaria, cuando el futuro demanda proponernos una visión distinta de la economía, de la política, de las relaciones sociales y de la preservación de la vida en el planeta, el pasado vivo nos ofrece, desbordante de vigencia, las premisas del Buen Vivir, del Sumak Kawsay”.

Ha-Joon Chang, uno de los más destacados economistas del mundo, especializado en economía del desarrollo, también comentó: “El documento se basa en el reconocimiento de la importancia de aumentar las capacidades productivas en el proceso de desarrollo económico. Este enfoque equilibrado ha de ser muy elogiado”. Además resaltó que “basado en el concepto del Buen Vivir, en el que diversas necesidades humanas, y no sólo las necesidades materiales, se reconozcan y cumplan, el Ecuador ha estado construyendo un nuevo marco de desarrollo”.

El politólogo y sociólogo argentino Atilio Borón manifestó nunca haber visto un plan tan detallado y tan bien fundamentado: “Sugiero remitir a gobiernos, fuerzas políticas y movimientos sociales de América Latina y el Caribe, para favorecer la emulación de una ejemplar metodología de gobernanza. Ojalá sea imitada en nuestros países, cuya mayoría de planes de gobierno se reducen a enumerar objetivos y buenos propósitos”.[4]

 

La Esperanza, nuestra estrategia.

Frente a la realidad de injusticia que nos lacera, que nos separa fragmentándonos como individuos y sociedades,  los cristianos contamos con una fuente inagotable de esa Agua de Vida que nos permite vislumbrar el cumplimiento de las promesas de Dios en nuestras comunidades. Las Buenas Nuevas de Cristo configuran un horizonte preñado de esperanza cuando nos recuerda que vino para devolver la libertad a los cautivos y oprimidos, la vista a los ciegos y anunciar el año de la gracia del Señor (Lc. 4,18-19).

Los relatos bíblicos dan suficiente cuenta de ese Padre que pone a los esclavos, a los marginados, a los estigmatizados, al pobre, la viuda y los huérfanos en el centro de su preocupación, en el motivo mismo de su persistente, escandaloso y más grande amor.

Realidad y esperanza se conjugan como principios fundacionales de nuestra fe al unísono con la perspectiva de los pueblos originarios que confían en la redención de la Madre Tierra y de todo lo que ella hospeda amorosa y pródigamente.

 

Reflexionemos:

En tiempo de Cuaresma estamos llamados a meditar sobre el rol que nosotros, como parte de la Creación y como seguidores de Jesús, estamos desempeñando en favor de los más desprotegidos, de nuestro entorno y del cuidado del ambiente y de nuestra Madre Tierra.

¿Estamos conscientes del estado de agotamiento de nuestro Planeta? ¿Estamos claros en el hecho de que la mala gestión de los recursos hídricos ponen en riesgo la continuidad y la calidad de vida de la humanidad y de nuestra Casa Común? ¿Podríamos enumerar las causas que determinan el acceso inequitativo de agua a millones de seres humanos en nuestro planeta? ¿Cuál es nuestro nivel de compromiso con los recursos hídricos de nuestra comunidad? ¿Cómo puedo contribuir a la configuración de ese otro mundo posible que anhelamos? ¿Entendemos que el cuidado del agua y del ambiente en general es un acto de fidelidad al proyecto de Dios?

 

Recordemos y meditemos sobre estas palabras de Jesús:

“Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva”  (Juan 7:37-38)

“Yo he venido al mundo para que tengan Vida y Vida en abundancia”. (Juan 10:10)

 

Cantemos:

¿Esta agua sucia de dónde salió?

De la enorme fábrica que así la ensució.

¿Esta agua sucia de dónde salió?

Del lago lejano que se contaminó.

 

Perdón te pedimos, por el agua

Porque no cuidamos de tu Creación.

 

¿Esta agua sucia de dónde salió?

De la lluvia ácida que anteayer cayó.

¿Esta agua sucia de dónde salió?

De aquella cloaca que el mar recibió.[5]

 

 

Oremos:

Gracias, Señor, por el don del Agua que brota de tus entrañas de Padre y Madre

Gracias por la sed de justicia que nos impele a buscar un mundo mejor para todos

Gracias por permitirnos sentir la frescura del manantial de tu amor que nos renueva y nos redime cada día

Gracias por ser el arroyo que nunca se seca, que nos fecunda con simientes de Esperanza

Gracias te damos, en nombre de Jesús, el Cristo resucitado y suscitador de toda Buena Nueva.


[1] Fuentes: ARGENPRESS; materiales de Pan para el Mundo y el Tribunal Latinoamericano del Agua; datos sobre acceso al agua y saneamiento del Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo, en Agua: Don de Dios, Derecho Humano y Bien Común; publicación de CLAI, REDA, CELAM; Quito, 2015.

[2] El movimiento altermundista es un movimiento civil que aboga por un cambio en el sistema económico internacional y las injustas consecuencias del modelo económico neoliberal. Nace a raíz de los movimientos antiglobalización. Fuente: ciudadanosencrisis.wordpress.com

[3] Fuente: REVISTA SENAGUA 2016.www.agua.gob.ec

[4] Fuente: www.planificacion.gob.ec

[5] Tomado de: Agua: Don de Dios, Derecho Humano y Bien Común; publicación de CLAI, REDA, CELAM; Quito, 2015.