Ecumenical Water Network

La REDA es una iniciativa de iglesias y organizaciones cristianas que trabajan para conseguir el acceso de todos al agua

Semana 2

Exploramos lo que el significado y el uso del agua en nuestras tradiciones litúrgicas pueden decirnos sobre el significado y el uso del agua en nuestra vida de cada día. Y, viceversa, cómo la realidad del agua hoy, incluyendo la crisis del agua, configura e inspira nuestro uso litúrgico del agua.

Aguas del Bautismo, Agua de Vida

Una reflexión bíblica de Anne Louise Mahoney*

Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. (Isaías 12:3)

Mi iglesia parroquial tiene una gran fuente bautismal donde se bautiza tanto a niños como a adultos. En las liturgias dominicales de la mayor parte del año, el dulce susurro del flujo del agua ofrece un pacífico telón de fondo durante los momentos de silencio y oración, y nos recuerda nuestro bautismo.

Pero el miércoles de ceniza, las cosas cambian. Se seca la fuente y se llena con arena y piedras: sequedad, falta de vida, mutismo. Esto siempre me pilla de sorpresa. Estamos ahora en un tiempo de desierto, nos guste o no nos guste.

Durante siete largas semanas he pasado cada domingo junto a la fuente llena de arena. Echo en falta el agua, su humedad, su borboteo, su presencia refrescante. Me siento interpelada a enfrentarme a las zonas desérticas en mi propia vida: relaciones marchitadas, hábitos destructivos, oración vacía, egoísmo, orgullo, falta de compasión. Me quedo reluctante en este lugar árido, tratando de redescubrir qué es dar la vida.

Como anticipación de los acontecimientos pascuales, empiezo a imaginar el retorno del agua. Siento rebrotar la esperanza durante la Semana Santa, sabiendo que, cuando entre en la iglesia para la vigila pascual, una vez más volverá a fluir el agua: música para mis oídos y para mi espíritu.

Siempre tiene valor la espera, la privación, para de nuevo experimentar el agua esta noche. Antes de que lleguemos siquiera al glorioso momento del bautismo, las lecturas abundan en referencias al agua. El espíritu de Dios que se movía sobre la faz de las aguas. Dios vierte los manantiales en los arroyos que van entre los montes. Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría. Venid todos los sedientos, venid a las aguas. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.

Desde el momento en que comienzan nuestras vidas, el agua es decisiva para nuestro futuro. Sin ella, moriremos. La bebemos, cocinamos con ella, nos bañamos en ella, lavamos nuestra ropa, vajilla y suelos con ella, nutrimos a los animales y las plantas con ella, y la utilizamos para todo tipo de manufacturas. Como cristianos, estamos bautizados en ella. El agua es en nuestras vidas una fuerza primordial que frecuentemente escapa a nuestro control. Cuando desata toda su fuerza en huracanes, inundaciones o tormentas, y cuando se seca completamente, reconocemos su verdadero poder sobre nosotros.

Hoy tenemos que rendir cuentas de nuestra mala administración del agua. Nos enfrentamos con la vergüenza de que no todas las personas dispongan de este recurso esencial. Contemplamos pasivamente cómo se derriten los hielos del Ártico, amenazando el precario equilibrio ecológico de nuestro planeta. Como cristianos, renacidos en Jesús por medio del agua bautismal, estamos llamados a restablecer ese equilibrio.

Cada año, la vigila pascual nos trae un severo recuerdo de que el agua es un don de Dios para nosotros: en el bautismo y en nuestra vida de cada día. En realidad, el agua es vida. En el bautismo, los cristianos accedemos a esta fuente de vida que tiene el potencial de cambiar completamente nuestras vidas. Resucitamos con cristo a una nueva vida. A medida que avanzamos en Cristo, debemos recordar que el agua es una bendición que hemos de atesorarla, compartirla con todas las personas y protegerla para las generaciones futuras.

* Anne Louise Mahoney, católica romana laica, trabaja como redactora independiente para varias organizaciones cristianas y laicas. Vive en Ottawa, Canadá.

Ideas para el estudio y la reflexión

Reflexionen sobre los “espacios desiertos” de sus propias vidas, los aspectos de su vida que les hacen sentirse vulnerables y sedientos de algo. Recordando que en la Biblia el desierto es asimismo un lugar de meditación ascética, piensen en las situaciones y lugares que les hacen sentirse más cerca de Dios.

Preguntas para la reflexión

  1. ¿De qué maneras la crisis del agua resuena con las crisis que pueden surgir en el camino espiritual?
  2. ¿Qué papel puede desempeñar el agua en su vida de oración y la de su comunidad?
  3. ¿En qué ámbitos de su vida buscan equilibrio este tiempo de Cuaresma?

    Lo que pueden hacer

    • Organicen un estudio bíblico/meditación en grupo en torno a la pila bautismal de su iglesia y dejen a los participantes reflexionar en silencio durante un rato; luego, compartan cómo pueden relacionarse con el agua en su vida cotidiana, tanto espiritual como físicamente.
    • Junto con su familia o comunidad de fe, hagan una lista de tres formas de utilizar el agua de manera más respetuosa o eficiente, y pónganlas en práctica.
    • Piensen en los “desiertos” (lugares afectados por la mala utilización y administración del agua, o por la falta de acceso a ella) de la comunidad o ciudad donde viven. ¿Pueden averiguar qué redes u organizaciones abordan estas cuestiones y cómo podrían apoyarlas con sus oraciones, su tiempo u otros recursos?
    • Ayuden a la Red Ecuménica del Agua a afrontar los problemas cruciales del agua e involúcrense. Hay muchas formas de participar...

     

    Nota: Las opiniones expresadas en esta reflexión bíblica no reflejan necesariamente las posiciones oficiales del CMI y de la Red Ecuménica del Agua. Este material puede ser reproducido libremente dando el debido crédito al autor.